martes, 12 de febrero de 2013

One Man's Trash


¡Menudo parón eh! Sí, soy consciente y lo siento mucho, me he dejado un poco, pero vuelvo a estar aquí. Esta vez voy a hablar del último capítulo de la serie Girls de HBO (ya la he mencionado un par de veces), porque he leído/escuchado algunos comentarios negativos, y me gustaría expresar mi opinión (válida como todas las demás). Espero que os sea interesante de leer.


Girls es una serie muy rompedora y extremadamente cruda. Hace poco la comenté con otra persona, y me pareció curioso su punto de vista. Me dijo que no le gustaba, o más bien que no la soportaba, porque era demasiado realista, pero con ese tipo de realismo que te duele. Ese es en realidad el punto fuerte de la serie; la facilidad con la que puedes identificarte con los (o las) protagonistas, aunque no resulte agradable.
No obstante, el último capítulo, titulado One Man's Trash, se convierte en un punto de inflexión, no sólo de la temporada, sino de la serie.

El capítulo trata solamente de Hannah y de su relación esporádica con un hombre maduro, con trabajo estable, con ducha con hidromasaje, atractivo, bien posicionado...y feliz. Digo que es un punto de inflexión porque no aparecen los otros personajes (ni siquiera se nombran), no tiene la frescura y la crudeza que tienen los otros capítulos, y es hasta un poco edulcorado. Es la típica historia de chico (o hombre) conoce a chica y, de pronto, todo es perfecto. Por eso a la gente no le ha gustado demasiado.

Y es que hace falta comprender enteramente el universo de Hannah para apreciar este episodio. Este "parón en el tiempo" significa ese momento por el que todo ser humano tiene que pasar (antes o después) en el que se pregunta quién es realmente, y qué quiere.
Hannah, durante todos los años de su vida, ha pensado que tenía claro lo que quería ser en la vida. Sí, es un desastre y ella lo sabe, pero siempre ha tenido unos ideales que no ha traicionado. Ella no quería ser una persona más, quería que su paso por el mundo significara algo (como queremos todos, creo), y creía que su destino era escribir, malvivir y morir sola, de tuberculosis, en una buhardilla. Creía que era ese tipo de persona que puede sacrificar su felicidad para conseguir realizarse de esa manera, para que su voz se escuche.
Pero es entonces, al ver como la trata Joshua (el hombre maduro del capítulo), al ver la cocina enorme, la luz que entra por los ventanales, la facilidad con la que siente que quiere gritar eufórica, cuando se da cuenta de que es como todos los demás. Se da cuenta de que no quiere otra cosa que ser feliz, y eso rompe todos sus esquemas, y todos los ideales en los que ella había creído, se derrumban de golpe. Es por todo esto, que este capítulo es CRUCIAL para Hannah. Porque ahora todo será diferente.

¿Qué creo que pasará? Nada. En sí la serie será la misma, con la misma frescura que ha tenido hasta ahora. Y Hannah será la misma, sólo que con las cosas aún menos claras sobre la vida en general. Lo que sí que creo es que esto cambiará su relación con Adam (porque Adam está hecho para ella, y ella para él, aunque se destrocen el uno al otro). Creo que Hannah tendrá más autoridad para pedir ciertas cosas en una relación, pero también se dará cuenta de que su felicidad no tiene porqué ser la que le daba Joshua. Creo que su felicidad es la complicidad que le proporcionaba Adam que, aunque le asuste, es lo que realmente necesita. Creo que Hannah aprenderá que sentirse realizado es una cosa, y ser feliz es otra.

Por cierto, a mí el capítulo me ha parecido muy, muy real. Ha aparecido en el momento justo, y para mí es algo muy importante para Hannah. Puede que sea porque me siento un poco como ella en muchos aspectos.

PD: Desde que vi Hard Candy estoy enamorada de Patrick Wilson. Aún así creo que he conseguido ser bastante objetiva.



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